Cirugía, no reescritura
Identificamos los 2 o 3 puntos donde la IA suma valor real. No reemplazamos lo que funciona — lo potenciamos.
No hace falta tirar abajo el sistema para ganar con IA. Identificamos dónde agregar valor real, integramos quirúrgicamente y medimos ROI desde el primer día. Lo que funcionaba ayer sigue funcionando hoy — ahora con superpoderes.
Tenés un sistema que funciona, que tu equipo conoce, que los usuarios adoptaron. La presión de “sumar IA” no justifica tirarlo abajo. La mayoría de las mejoras más valiosas se consiguen embebiendo IA en lugares específicos del flujo existente — sin tocar lo que ya gira bien.
Identificamos los 2 o 3 puntos donde la IA suma valor real. No reemplazamos lo que funciona — lo potenciamos.
Antes de integrar, definimos la métrica de éxito. Si no movemos la aguja, no llegamos a producción.
Donde el costo del error es alto, la IA sugiere y un humano aprueba. Donde es bajo, corre sola. Decidimos caso por caso.
Modelos self-hosted, proveedores con BAA o enmascaramiento previo. Diseñamos para tu realidad de compliance.
Integramos en .NET, Java, Node, Python, GeneXus o lo que corra. No te hacemos adoptar un framework nuevo para esto.
Primera integración productiva acotada en alcance. Después iteramos con métricas en la mano.
Un copiloto embebido en pantallas clave de tu sistema, que responde con el dato de tu negocio — no con una enciclopedia genérica.
Flujos que antes pasaban por tres personas hoy los resuelve un agente — con escalado a humano cuando hace falta.
Clasificación automática, extracción de entidades, detección de anomalías. Tu data entra igual; sale con metadatos que sirven.
Buscar por intención en lugar de por palabras exactas. RAG sobre tus tickets, documentos, contratos, KBs o tu base de conocimiento interna.
Actas de reunión, respuestas a tickets, documentación técnica, propuestas. La IA redacta; una persona valida.
Clasifica tickets, leads, alertas o incidentes por severidad real — no por orden de llegada.
Trabajamos con tu equipo para identificar dónde la IA suma — y dónde no. Salimos con 2 o 3 candidatos priorizados por impacto y factibilidad.
Armamos un prototipo funcional sobre el candidato más fuerte, usando data real enmascarada. Se mide contra la métrica acordada.
Conectamos al flujo productivo con feature flag y rollout gradual. Observabilidad completa: latencia, costo, calidad, adopción.
Producción supervisada con ajustes. Tuneamos prompts, thresholds y modelos contra datos reales, no asunciones.
Dejamos runbook, métricas de operación y playbook de ajuste. Tu equipo puede operarlo; si preferís que sigamos, seguimos.
Preferimos decirte que no antes que vendernos mal. Si algo acá no te cierra, en la primera llamada lo charlamos.
Muchos equipos vienen pidiéndonos lo mismo: “tenemos un sistema que funciona, tenemos data, y ahora hay que sumar IA. Pero no podemos reescribir todo.” Exacto. Y tampoco deberían.
La mayor parte del valor que la IA puede aportar a un sistema existente se captura con integraciones puntuales en el flujo: un copiloto en la pantalla donde el usuario trabaja, un clasificador que prioriza la cola de tickets, un extractor que saca datos de PDFs que antes se cargaban a mano. Cosas chicas en impacto tecnológico, grandes en impacto de negocio.
Antes de meter un modelo de IA en ningún lado, hacemos dos preguntas incómodas:
Esto parece obvio y la mayoría de los proyectos de IA se saltea una o las dos.
Una integración productiva con métricas, runbook de operación, playbook de ajuste y código de calidad. Tu equipo la puede mantener, evolucionar o apagar — sin depender de nosotros. Si preferís que sigamos, es un contrato aparte que no condiciona nada de lo entregado.
Integramos contra cualquier backend moderno vía API — REST, gRPC, colas o trigger de base. Trabajamos sobre .NET, Java, Node, Python, PHP, GeneXus y algunos legacy menos comunes. Si tu stack es más raro, lo conversamos en el discovery.
Depende del caso. Por default evaluamos Claude (Anthropic), OpenAI y modelos open source (Llama, Mistral, Qwen) self-hosted. Elegimos por requerimiento de precisión, latencia, costo y compliance. La arquitectura queda agnóstica del proveedor — cambiar de modelo no te obliga a rehacer la integración.
Con cuatro palancas: elegir el modelo más chico que resuelve el caso, cachear resultados estables, limitar contexto y batchear cuando el volumen lo permite. Te dejamos un dashboard con costo por operación y alertas antes de que algo se dispare.
Depende de lo que acordemos. Opciones: modelos self-hosted (nada sale), proveedores con BAA firmado, enmascaramiento previo de PII. Para industrias reguladas, diseñamos la opción que pase tu review de seguridad antes de escribir código.
Lo tratamos como un hecho esperado, no como un accidente. Todo output crítico pasa por humano antes de impactar; los no críticos tienen umbrales de confianza, fallbacks y logs para revisar. La integración incluye el plan de qué hacer cuando falla.
Cubrimos mapeo, PoC, integración y medición para la primera capacidad en producción. El calendario lo cerramos en el kickoff según alcance. Integraciones adicionales después son más rápidas porque la plataforma ya queda montada.
Sí, es parte de nuestro ADN. Lo hacemos con webhooks, procedures que consumen APIs, integración con KBDeepdive para búsqueda semántica sobre la KB, o capas laterales que exponen IA sin tocar objetos core. Depende del caso y de tu versión de GeneXus.
Una llamada inicial alcanza para identificar si hay caso, estimar el tamaño y darte una opinión honesta — incluida “no lo hagas”, si corresponde.